El lago candente de Tenerife despierta la atención científica y turística
El lago candente de Tenerife despierta la atención científica y turística
Tenerife vuelve a ser protagonista por un fenómeno natural que ha captado la atención de expertos y curiosos: el llamado “lago candente”, una formación reciente que combina actividad geotérmica y acumulación de minerales en una zona de alta temperatura del subsuelo. El hallazgo, registrado por investigadores locales y técnicos medioambientales, ha generado interés por su singularidad y por las implicaciones que podría tener en el estudio de la energía natural de las Islas Canarias.
El fenómeno se localiza en una zona de difícil acceso del interior de la isla, donde las emanaciones de vapor y el color rojizo del agua han dado lugar a un paisaje tan espectacular como inquietante. Los análisis preliminares apuntan a una concentración elevada de hierro y azufre, lo que explica el tono candente y la temperatura superior a los 60 grados en superficie.
Un laboratorio natural para la ciencia
Equipos de geólogos y biólogos de la Universidad de La Laguna y del Instituto Volcanológico de Canarias han iniciado una serie de estudios para determinar el origen exacto del lago y su evolución. Según las primeras observaciones, podría tratarse de una acumulación temporal de aguas termales procedentes de una fisura volcánica activa, aunque no representa riesgo para la población.
Los investigadores destacan que este tipo de formaciones son valiosas para comprender los procesos geotérmicos que caracterizan al archipiélago. Además, el lago candente podría convertirse en un punto de referencia para el desarrollo de proyectos de energía sostenible basados en el aprovechamiento del calor natural del subsuelo.
Impacto ambiental y turístico
El Cabildo de Tenerife ha anunciado medidas de protección para evitar la alteración del entorno, dado el creciente interés de visitantes y fotógrafos. Se estudia la posibilidad de crear un sendero controlado y un mirador seguro que permita observar el fenómeno sin riesgo ni impacto ecológico.
La aparición del lago candente refuerza la imagen de Tenerife como territorio de contrastes naturales y destino de turismo científico. Su combinación de belleza y misterio recuerda que las Islas Canarias siguen siendo un laboratorio vivo de la naturaleza, donde cada descubrimiento aporta nuevas claves sobre la fuerza interior de la tierra.
